lunes, 3 de diciembre de 2007

Cuando era niño soñaba con ser alguna de estas tres cosas: torero, director de orquesta o dibujo animado.
Con el tiempo me di cuenta de lo cruel que era matar a un toro sin mayor motivación que el morbo de una masa idiotizada por el colorido y apretado traje con lentejuelas.
Dirigir una orquesta no fue lo que esperaba. En realidad, nunca pasó de ser un sueño. No conocía a alguien que pudiera enseñarme y lo único que aprendí en los libros fue la ubicación de los instrumentos.
Decepcionado por estos dos fracasos, inicié mi entrenamiento como dibujo animado. No había tenido mayores logros hasta hace dos días cuando me llamaron para presentarme a un casting en Disney.
(...)
En las grandes avenidas de la ciudad, en los princpales centros comerciales, en todas las esquinas del city center, en cada rincón de la ciudad, incluso en los barrios más pobres, se pueden ver carteles, pancartas, volantes y demás del ratón Mortimer. En cada uno anuncia un producto distinto. Allí está bebiendo Fresh Coke. Por allá, degustand el queso Adam Benlo, "el mejor de la nación"; mucho más cerca lo observamos navegando con su ya famoso botecito en un platón enorme de cereal. Y si voltean a su izquierda lo verán jugando con un avión en miniatura de Comfortable Airlines. Solo falta que aparezca en las latas de espinacas o al lado de Franklin Roosevelt.

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